Más de diez mil personas ocuparon las calles sevillanas que van desde Santa Justa al pabellón San Pablo exigiendo una salida de la crisis que beneficie a las trabajadoras y trabajadores, medidas de izquierdas como la apuesta por la banca pública, la justicia social, la puesta en marcha de la renta básica, la lucha contra la corrupción, la apuesta por la economía verde y sostenible, la defensa de un sector público fuerte; así como también, la necesidad de un cambio político en la comunidad autónoma después de 20 años de gobiernos del PSOE. La movilización ha ido encabezada por Cayo Lara, coordinador de IU, y Diego Valderas, su homólogo en Andalucía. Las consignas más escuchadas durante la manifestación eran: “que la crisis la paguen los capitalistas” y “Zapatero embustero”. El Coordinador Federal de IU, Cayo Lara, dijo que el Gobierno debe salir de la crisis actual con “un giro a la izquierda” y no con leyes como la de economía sostenible, que calificó como “ley humo”. En este sentido resaltó que la ley de economía sostenible no supone “ningún cambio” de modelo económico porque carece de recursos y no se dirige a dar empleo a los que carecen de subsidios. Lara definió la ley con la frase “parió la montaña y parió un ratón”, porque en ella han estado trabajado “no sé cuántos ministerios” desde mayo “para parir una cosa que no es ningún cambio de modelo económico en este país”. Ante la falta de voluntad del Gobierno por cambiar de verdad el modelo productivo, según Lara, la solución de la crisis pasa “por la movilización popular, por estar en la calle y por presionar con propuestas concretas”. Valderas ha asegurado a los periodistas que “queremos un cambio de izquierda”, un “giro de la política de izquierda” y una “capacidad de gobierno de izquierda”. La movilización de hoy es también “un día para decirle a la izquierda andaluza que estamos dispuestos a gobernar nuestra tierra desde una posición sin complejos, anticapitalista, republicana, federal y solidaria” en la que prime “la planificación democrática de la economía”, ha subrayado Valderas. El acto ha finalizó con un mitin en el Polideportivo de San Pablo. Los intervinientes han sido, entre otros: Cayo Lara, Diego Valderas, José Luís Centella (PCA), Natalia Robles (UJCE), Sánchez Gordillo (CUT) y Antonio Criado (ISA).
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La Izquierda ha sido una esperanza para millones de personas durante décadas. Fue una garantía, y lo sigue siendo, de que otro mundo es posible. Pero la Izquierda viene sufriendo una prolongada erosión que no sólo se refleja en su retroceso electoral. La ciudadanía no participa en las decisiones importantes y el tejido asociativo es cada vez más débil. Los errores políticos han sido numerosos y no queremos ignorarlos. Pero el neoliberalismo no sólo ha creado una enorme precariedad laboral y destrucción ambiental, no sólo ha alargado el tiempo de trabajo a costa del tiempo reservado a todo lo demás. Además, ha mantenido la división sexual del trabajo obligando a las mujeres a sobrevivir a base de jornadas dobles y triples. Además, ha segmentado a la inmensa mayoría de la ciudadanía, y muy especialmente a las trabajadoras y los trabajadores, fomentado la competencia entre nosotros y nosotras, atomizándonos, transmitiéndonos la sensación, de que somos los únicos y las únicas responsables de los males que aquejan al mundo. De que no hay alternativa al actual orden de cosas. Pero el neoliberalismo ha entrado en crisis. No ha muerto y hay intentos serios de recomponerlo. Pero sus recetas económicas, su influencia ideológica y su modelo de civilización están a la defensiva. Esto abre nuevas oportunidades para aquellas y aquellos que creemos en una convivencia más justa y solidaria, en un modelo económico acorde con las necesidades de las personas y del medio ambiente, en la posibilidad y en la necesidad de una sociedad distinta. En algunos países esta situación está produciendo convergencias esperanzadoras entre todas las familias y sensibilidades de la Izquierda, en América Latina está abriendo un nuevo ciclo histórico. Son procesos complejos en los que se tienen que abordar los desencuentros del pasado, los enfrentamientos entre el reformismo y el anticapitalismo más explícito, entre la cultura de la intervención directa y las formas más institucionales de participación política. Pero son procesos que despiertan esperanzas de un mundo mejor entre sectores amplios de la población. Ha llegado la hora de poner en marcha este proceso en nuestro país. A pesar de la fragmentación de la Izquierda, del desencanto y de la desmovilización social, el potencial democrático de nuestra sociedad sigue siendo enorme. Debajo de la cáscara institucional y de la cultura política oficial, de la corrupción y la manipulación informativa, existen amplios espacios en los que la solidaridad, los valores de justicia social, de igualdad de género, de honestidad y transparencia siguen siendo innegociables. Muchas personas que pueblan estos espacios realmente creen que es necesario construir un orden social y económico más justo, una civilización más pacífica y cooperativa en el planeta, un sistema de trabajo que dignifique a las personas y no que las destruya. Creen que el colapso ambiental se tiene que abordar de una forma distinta a la que dictan las leyes del interés y de la rentabilidad privadas, que es posible construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres. En ellos y en ellas late la convicción de que es necesario crear una sociedad distinta a la capitalista. El momento es propicio para dar un paso así. El modelo económico y productivo español inaugurado hace varias décadas ha tocado fondo. El paro va a aumentar por tercera vez hasta rozar el 20% de la población activa a pesar de las sucesivas reformas laborales. Es un modelo productivo incompatible con los objetivos que se ha marcado la humanidad para afrontar el cambio climático, con cualquier forma avanzada de justicia social, con la dignificación del trabajo y la eliminación de la dominación del hombre sobre la mujer. Su cultura política, fuertemente bipartidista, alimenta la corrupción y el cohecho. Su modelo económico, basado en la renta financiera e inmobiliaria, nutre el poder de la banca frente al resto de la sociedad, fomenta la cultura del dinero fácil frente al trabajo productivo, la especulación frente al esfuerzo reconocido. Nos corresponde iniciar un proceso amplio y capilar que permita darle a este deseo y a esta necesidad de cambio una expresión política, cultural y organizativa. Los y las firmantes de este Llamamiento nos comprometemos a trabajar para que todas las personas, organizaciones y grupos activos que nos reclamamos de la Izquierda empecemos a converger en un espacio común de deliberación y aprendizaje colectivo. Nos comprometemos a reunirnos a nivel de barrio, de centro de trabajo, de ciudad, de comarca y mancomunidad, de comunidad autónoma, nacionalidad histórica y también a nivel de todo el Estado. Nos comprometemos a formar foros y mesas territoriales, foros temáticos y sectoriales para la refundación de la Izquierda, espacios en los que pretendemos ponernos de acuerdo sobre cómo abordar los grandes y los pequeños problemas que nos afectan, para intentar solucionarlos e ir definiendo un nuevo proyecto político de tipo federal, republicano, feminista y socialista. Estos espacios tienen que ser plurales, pero tienen que comprometerse con un proyecto solidario en todo el Estado, ser algo más que la suma de organizaciones, de núcleos e iniciativas ya existentes. Tienen que aunar y aprovechar los esfuerzos del pasado, pero también tienen que fomentar las iniciativas innovadoras. Nuestro objetivo es crear espacios de participación ciudadana dentro y fuera del trabajo, núcleos de poder organizado para que las personas puedan trasladar directamente sus necesidades a las instituciones, a los medios de comunicación, a los centros del poder político local, autonómico y estatal. Nuestro objetivo es mostrarle a toda la sociedad que es posible y que es más efectivo abordar los problemas de forma cooperativa, que no es necesario hacerlo compitiendo y atomizándonos. Nuestro objetivo es que la ciudadanía le arranque espacios a los intereses corruptos y endogámicos, a la lógica insaciable del capital, a los intereses de las empresas multinacionales. Nuestro objetivo es superar las distintas jerarquías que aquejan hoy a la sociedad, incluidas las jerarquías de género sobre las que se sustenta todo tipo de violencia contra las mujeres. Nos proponemos hacerlo utilizando medios democráticos, denunciando y elaborando soluciones alternativas, creando una nueva cultura republicana en la que lo de todos y lo de todas esté por encima de los intereses excluyentes. Queremos que la ciudadanía participe activamente en este proceso abriendo la perspectiva de una sociedad distinta, más justa y sostenible para nosotras y nosotros así como también para nuestros hijos e hijas, una sociedad en la que realmente se cumplan y hagan cumplir los derechos humanos, incluidos los derechos sociales, para todas y todos los habitantes del planeta. Nuestro objetivo, en definitiva, es que nuestra generación vaya construyendo una sociedad mucho más justa, solidaria y sostenible, una sociedad socialista para el siglo XXI
Madrid, otoño de 2009

Reivindicando la figura de Pasionaria
Secretaría de Comunicación / 12 nov 09
Los comunistas nos reunimos en torno a la tumba de «Pasionaria» para decirle que estamos todos dispuestos a defender la dignidad democrática y combatir el revisionismo histórico.
En un acto emotivo, de recuerdo y a la vez como mecanismo de fortaleza para afianzar nuestras ideas, un amplio grupo de comunistas acudió a la cita de hoy con «Pasionaria» en el vigésimo aniversario de su fallecimiento.
Abrió el acto Javier Moreno, del Foro por la memoria, recordando que la memoria es un hecho reivindicativo. Hemos venido a decirle a Dolores que estamos aquí con ella, pero que nos falta mucho por hacer, que sigue habiendo muchas tumbas anónimas, que nos mantenemos en lucha porque las condenas del franquismo sean declaradas ilegales, que suenan hoy tambores de anticomunismo que debemos combatir, pero que estamos aquí dispuestos por dignidad democrática y peleando contra el revisionismo histórico.
Maite Mola, emocionada, leyó el llamamiento pronunciado por Dolores Ibárrruri el 19 de julio de 1936 y que figura en todas las hemerotecas con el nombre de «No pasarán». Sobre dicho discurso ha realizado una actualización para centrarlo en este momento de hoy, sin que por ello haya perdido su vigencia, porque el capitalismo no pasará si todos unidos avanzamos hacial el socialismo y el comunismo.
Tras ellas dos jóvenes madrileñas, Noemí y Carmen, se encargaron de leer el texto con el que Dolores abrió el XI Congreso del PCE en 1983 camino de la unidad, así como el poema que Miguel Hernández dedicó a «Pasionaria».
Por su parte José Luis Centella se mostró orgulloso de que su primer acto oficial como Secretario General del PCE haya sido precisamente éste. Se preguntó de qué tenía que pedir perdón Dolores, tal vez por dedicar su vida a las trabajadoras y los trabajadores, por su entrega en la lucha por la libertad, por ser antifascista o por ser comunista. Son los que masacraron a la sociedad española durante la dictadura, los que se han enriquecido con el franquismo, quienes tienen que pedirle a ella perdón. No hay ningún motivo por el que los comunistas debamos avergonzarnos.
Centella expresó el sentido entrañable e importante de este acto, con el que reivindicar la memoria de Dolores y también la de los y las camaradas que han dado la vida por el Partido. «Pasionaria» nos enseñó coherencia, nos llevó a la calle donde ella estaba siempre, con el pueblo, se mostró tierna para dar cariño a los que sufren sin perder su sobriedad.
La sentimos cerca de nosotros, viva, como parte de la historia de la democracia de este país, porque no van a conseguir que las víctimas seamos consideradas como los verdugos, ni a dejar que los verdugos se conviertan en las víctimas.
Tras el XVIII Congreso nos han tomado en serio porque nuestra ideas son fuertes y con futuro, porque somos el PCE vivo que puede construir el socialismo, mirando hacia la revolución y pensando en la defensa de los trabajadores, implicado en la lucha social como el Partido que Dolores y Pepe Díaz hicieron, en la guerra y durante la dictadura. Ésos son el esplendor, fuerza, orgullo y dignidad a recuperar.
Centella habló de auto crítica sobre los errores cometidos. Pidió que no nos avergoncemos ni nos dejemos intimidar desde la prensa, como han intentado con la camarada Esther López Barceló. Avisó que el año que viene, con el 90 aniversario del Partido volveremos aquí, más fuertes, por el año de lucha y trabajo a nuestras espaldas, porque este capitalismo no trae soluciones bajo el brazo. Sólo el socialismo y el comunismo ofrecen compromiso de futuro, de lucha y de trabajo.
Cerró el acto el Secretario General del Partido Comunista de Madrid, Juan Ramón Sanz, pidiendo simplemente que cantásemos «La Internacional» y que la recuperemos en todos y cada uno de los actos.



